Conoce los cuentos ganadores de Santiago en cien palabras 2010

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Ilustración del cuento Premio al Talento Joven  “El ocaso de los sueños”, por Alberto Montt.

Uno de los concursos literarios más conocido, y buena onda (porque todos podemos participar) ya tiene ganadores en su versión 2010, y porque nos caen bien les traemos los cuentos premiados para que los conozcan.

  • El reconocido concurso literario presentado por Minera Escondida, Metro de Santiago y Plagio duplicó el premio al primer lugar otorgando $2.000.000 de pesos a Begoña Ugalde autora del cuento “Nada”. También fueron galardonadas las categorías segundo y tercer lugar, premio del público y premio al talento joven. Además de seleccionar siete cuentos con menciones honrosas.

  • Santiago en 100 palabras conmemora sus diez años con todo un récord en la participación ciudadana. Se recibieron 44.784 cuentos y 13.421 votos del público, demostrando la tradición e importancia que tiene para la ciudadanía este certamen literario.

  • Tras una década de exitosa trayectoria, Santiago 100 Palabras realizó la ceremonia de premiación el lunes 8 noviembre a las 19:30 horas en  la Sala de las Artes de la Feria del Libro de Santiago. En un evento único la actriz María Izquierdo leyó los cuentos ganadores con el acompañamiento de música en vivo a cargo de Fernando Milagros.

Cuentos Ganadores

En la décima versión de Santiago en 100 palabras los cuentos ganadores de este año son:

NADAN / Primer Lugar

Begoña Ugalde, 26 años, Providencia (Cuento ilustrado por Raquel Echenique)

Se encuentran todos los lunes. Nunca se saludan en la superficie. Son imágenes difusas las que tienen el uno del otro porque el agua les empaña los lentes. Al principio nadan muy rápido, con ansiedad. Luego lo hacen al mismo tiempo, más pausadamente, como ahogándose y riéndose a la vez. Ella sale primero de la piscina. Se tapa con la toalla apenas sube la escalera metálica. Él espera algunos minutos. Flotando boca arriba, mira las nubes a través del techo de vidrio. En sus camarines se duchan cantando para sacarse el olor a cloro que les queda en la piel.

BOSTEZO / Segundo Lugar

Pedro Mora, 26 años, La Florida (Cuento ilustrado por Loreto Corvalán)

Sentado en el metro, sólo me bastó cerrar los ojos por una fracción de segundo para hacer que todos desaparecieran.

27/2 / Tercer Lugar

Kristin Meyborg, 30 años, Ñuñoa (Cuento ilustrado por Carmen Cardemil)

Fue la noche del terremoto. Como siempre, habían compartido un cigarro. Luego él se levantó de la cama y buscó la ropa dispersada por el suelo. Se estaba vistiendo cuando empezó a temblar. Momentos después quedaron en una oscuridad absoluta, abrazados junto al marco de la puerta, mientras la tierra todavía oscilaba suavemente como un barco sobre el mar. Ella, aún desnuda, se dejó deslizar hacia el suelo hasta quedar sentada junto a sus pies, sin soltar sus brazos. “Quédate, por favor”, le dijo. Y, por primera vez, él se quedó.

UN DÍA MÁS / Premio del Público

Daniel Carrasco Ruiz-Tagle, 35 años, Vitacura (Cuento ilustrado por Bernardita Ojeda)

Me levanto y camino sigilosamente hacia tu dormitorio. No quiero despertarte. Abro tu puerta. Te veo, te huelo, te tapo y te beso. Micro y metro. Empujones y oficina. Pantalla. Mails. Órdenes y apuro. Café y pienso en ti. Teléfono. Teléfono. Teléfono. Hot-dog y trámite. Papeles. Miradas. Me rasco la cabeza. Reunión. Un pucho. Reunión y galletas. Un chiste, un amigo y el reloj.

Apagar equipo. Metro y micro. Empujones y casa. Camino sigilosamente hacia tu dormitorio. No quiero despertarte. Abro tu puerta. Te veo, te huelo, te tapo y te beso. Mañana será otro día.

EL OCASO DE LOS SUEÑOS / Premio al Talento Joven

Ignacio Carrasco, 17 años, Lo Espejo (Cuento ilustrado por Alberto Montt)

Es posible leer la inscripción en una placa metálica ubicada en el balancín de la Plaza Inés de Suárez en Providencia: “Juego apto para niños de máximo 12 años”. Humberto, a sus 72, hace caso omiso de este aviso. Cierra los ojos y se balancea. Sueña con algún día salir proyectado por los aires, escapando del mundo que lo envejece año a año.

Como siempre, también se eligieron siete los cuentos que recibieron menciones honrosas, estos son:

DIGNIDAD / Mención Honrosa

Jonathan Bidwell, 23 años, Providencia

Porque, a fin de cuentas, sólo los árboles saben morir de pie.

EL INFELIZ / Mención Honrosa

Katherina Steinmetz, 24 años, Vitacura

Era necio. Su creatividad se limitaba a la extracción de ideas en revistas extranjeras que compraba en el Persa. Se colgaba de sonrisas baratas. Hablaba fuerte para que lo vieran. Comía todos los viernes en ese lugar que no podía pagar y le molestaba hablar de política. Fumaba como carretonero, pues tenía la idea de que un hombre con vicios es más apuesto. No le gustaban las morenas ni las altas. Era alérgico al maní. Se paraba siempre algunos minutos en Irarrázabal con Pedro de Valdivia para tratar de fundirse entre la gente y quizás un día, quién sabe, desaparecer.

EL OFICINISTA / Mención Honrosa

César Serrano, 54 años, San Miguel

A un amigo mío de la oficina, que es el rey de los optimistas y a quien nunca se le ve triste, le pregunté cierto día cuál era su fórmula. “Estoy muriendo”, me respondió simplemente. Avergonzado de mi torpeza le pedí disculpas, pero él repuso sonriendo: “¿Y acaso tú no?”.

INFANCIA / Mención Honrosa

Valentina Ríos, 20 años, San Bernardo

Me di cuenta de que había dejado de ser niña cuando ese invierno empecé a esquivar las pozas en vez de pisarlas.

JOHANNA / Mención Honrosa

Pedro Mora, 26 años, La Florida

Bajó de las últimas en el terminal de buses de Temuco. En el momento en que pisó de nuevo esa tierra, se acordó cómo cinco años antes había partido a Santiago por estudios, dejando a sus padres mirándola desde el sur. Había vuelto porque le dijeron por teléfono que ahora la casa de adobe donde creció estaba vacía. Cuando llegó, le llamó la atención que estuvieran los dos cajones bajo la luz de una sola vela.

OTOÑO DE 2010 / Mención Honrosa

Angélica Fariña, 44 años, Providencia

Finalmente decidió dejarse caer y terminar con su vida. Fui el único testigo, aunque hubo muchos que pasaron indiferentes. Su cuerpo aún jovial y frágil parecía oscilar en el vacío, como si quisiera regalarse tiempo para pensar en los suyos o tal vez en aquellos días llenos de luz. Inesperadamente, cayó al suelo. Entonces el sepulturero y su escoba la arrastraron sin compasión y la depositaron allí, junto a las demás. Sin duda era la más bella. Por eso la tomé con delicadeza, la puse entre las páginas de mi libro y la llevé conmigo.

SALUDO / Mención Honrosa

Francisco Oyarce, 23 años, Santiago

Mi primo Juan me contó que Santiago es tan grande que la gente no se saluda porque nunca más se volverá a ver.

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Sobre Saporotti

Publicista aparentemente capacitado para la profesión.