Último día para votar por tu cuento favorito de Santiago en 100 palabras

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Último día para votar por tu cuento favorito de Santiago en 100 palabras

Afiche Stgo en  100 palabras

Afiche Stgo en 100 palabras 341x500 Último día para votar por tu cuento favorito de Santiago en 100 palabras

Ya cabros, hoy es el día final para que voten por su cuento favorito de Santiago en 100 Palabras 2010, son 11 los finalistas, y nosotros te los dejamos a continuación para que no tengas que buscarlos en otra parte y decidas cuál es el merecedor de tu voto. Recuerda que al votar estás participando por $100.000 y el cuento ganador del voto del público se llevará $1.000.000. Así que apenas te decidas vota en el siguiente link; www.santiagoen100palabras.cl

27/2
Fue la noche del terremoto. Como siempre, habían compartido un cigarro. Luego él se levantó de la cama y buscó la ropa dispersada por el suelo. Se estaba vistiendo cuando empezó a temblar. Momentos después quedaron en una oscuridad absoluta, abrazados junto al marco de la puerta, mientras la tierra todavía oscilaba suavemente como un barco sobre el mar. Ella, aún desnuda, se dejó deslizar hacia el suelo hasta quedar sentada junto a sus pies, sin soltar sus brazos. “Quédate, por favor”, le dijo. Y, por primera vez, él se quedó.

Kristin Meyborg, 19 años

BOSTEZO
Sentado en el metro, sólo me bastó cerrar los ojos por una fracción de segundo para hacer que todos desaparecieran.

Pedro Mora, 26 años

DIGNIDAD
Porque, a fin de cuentas, sólo los árboles saben morir de pie.
Jonathan Bidwell, 23 años

EL INFELIZ

Era necio. Su creatividad se limitaba a la extracción de ideas en revistas extranjeras que compraba en el Persa. Se colgaba de sonrisas baratas. Hablaba fuerte para que lo vieran. Comía todos los viernes en ese lugar que no podía pagar y le molestaba hablar de política. Fumaba como carretonero, pues tenía la idea de que un hombre con vicios era más apuesto. No le gustaban las morenas ni las altas. Era alérgico al maní. Se paraba siempre algunos minutos en Irarrázabal con Pedro de Valdivia para tratar de fundirse entre la gente y quizás un día, quién sabe, desaparecer.

Katherina Steinmetz, 24 años

EL OFICINISTA
A un amigo mío de la oficina, que es el rey de los optimistas y a quien nunca se le ve triste, le pregunté cierto día cuál era su fórmula. “Estoy muriendo”, me respondió simplemente. Avergonzado de mi torpeza le pedí disculpas, pero él repuso sonriendo: “¿Y acaso tú no?”.
César Serrano, 54 años

INFANCIA
Me di cuenta de que había dejado de ser niña cuando ese invierno empecé a esquivar las pozas en vez de pisarlas.

Valentina Ríos, 20 años

JOHANNA
Bajó de las últimas en el terminal de buses de Temuco. En el momento en que pisó de nuevo esa tierra, se acordó cómo cinco años antes había partido a Santiago por estudios, dejando a sus padres mirándola desde el sur. Había vuelto porque le dijeron por teléfono que ahora la casa de adobe donde creció estaba vacía. Cuando llegó, le llamó la atención que estuvieran los dos cajones bajo la luz de una sola vela.
Pedro Mora, 26 años

NADAN
Se encuentran todos los lunes. Nunca se saludan en la superficie. Son imágenes difusas las que tienen el uno del otro, porque el agua les empaña los lentes. Al principio nadan muy rápido, con ansiedad. Luego lo hacen al mismo tiempo, más pausadamente, como ahogándose y riéndose a la vez. Ella sale primero de la piscina. Se tapa con la toalla apenas sube la escalera metálica. Él espera algunos minutos. Flotando boca arriba, mira las nubes a través del techo de vidrio. En sus camarines se duchan cantando, para sacarse el olor a cloro que les queda en la piel.

Begoña Ugalde, 26 años

OTOÑO DE 2010
Finalmente decidió dejarse caer y terminar con su vida. Fui el único testigo, aunque hubo muchos que pasaron indiferentes. Su cuerpo aún jovial y frágil parecía oscilar en el vacío, como si quisiera regalarse tiempo para pensar en los suyos o tal vez en aquellos días llenos de luz. Inesperadamente, cayó al suelo. Entonces el sepulturero y su escoba la arrastraron sin compasión y la depositaron allí, junto a las demás. Sin duda era la más bella. Por eso la tomé con delicadeza, la puse entre las páginas de mi libro y la llevé conmigo.

Angélica Fariña, 44 años

SALUDO
Mi primo Juan me contó que Santiago es tan grande que la gente no se saluda porque nunca más se volverá a ver.

Francisco Oyarce, 23 años

UN DIA MÁS
Me levanto y camino sigilosamente hacia tu dormitorio. No quiero despertarte. Abro tu puerta. Te veo, te huelo, te tapo y te beso. Micro y metro. Empujones y oficina. Pantalla. Mails. Órdenes y apuro. Café y pienso en ti. Teléfono. Teléfono. Teléfono. Hot-dog y trámite. Papeles. Miradas. Me rasco la cabeza. Reunión. Un pucho. Reunión y galletas. Un chiste, un amigo y el reloj.
Apagar equipo. Metro y micro. Empujones y casa. Camino sigilosamente hacia tu dormitorio. No quiero despertarte. Abro tu puerta. Te veo, te huelo, te tapo y te beso. Mañana será otro día.

Daniel Carrasco, 25 años.

Recuerda votar por tu favorito en el siguiente link, www.santiagoen100palabras.cl

Saporotti
Saporotti
Publicista aparentemente capacitado para la profesión.

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